Etiqueta: alcohol

  • Vae Victis

    Hoy hace un mes que te nos fuiste, Eduardo Darnauchans, ángel caído, trovador exiliado, poeta afónico, mensajero sin pies y sin destino, juglar renegado, bebedor desde la palma de la mano, casi sordo, llorador de Shakespeare, apenas viudo, autor nominado de mensajes telefónicos y mails velados por las luces de la madrugada (gracias a las hábiles manos de Nátasha Dostoieskaia sobre el teclado y sólo para mis ojos, lejanos, allá en México…)
  • Omar Khayyam

    “Me dicen que el infierno pertenece al borracho.
    Es un dicho erróneo, no hay que creer en él.
    Si enamorado y bebedor al infierno estuvieran destinados,
    vacío verías mañana el paraíso”

  • Electrocardiograma del duelo

    Lloro dos o tres veces al día. Desconsoladamente, como los desconsolados. Después me rearmo y vuelvo a la vida, aunque con menos energía que una diva de vampiro; tardo horas en hacer cada cosa, pero la hago.

    En un artículo de Búsqueda se dice al final que debe estar con Patricia tomándose unos whiskies. La imagen me da paz. Supongo que Escanlar podrá quedarse tranquilo, dado que en el Cielo no se gastan los fondos de las pensiones estatales…

  • 11 dias antes de su muerte

    Encontré un artículo o post del escritor argentino Fabián Casas sobre “Darnauchans, el hombre invisible” y le escribí, ya que él pedía información y pistas sobre el Darno. Las mías no duraron demasiado:

    “Fabián, leí tu post sobre Darnauchans, el hombre invisible. Presumo que como ya pasaron 20 años desde aquel viaje en que diste con su pista, a lo mejor te llegaron algunos datos, pero por las dudas aquí voy. Te cuento que es amigo mío desde 1984, si bien no lo veo hace varios años ya que hasta hace poco viví en México; vino a mi casa el día de mi despedida, en 1999, y tuve un par de cartas memorables que conservo durante mis años afuera. Pero desde que volví a Uruguay no lo he contactado, pues él ha estado realmente MAL, incluso internado por un alcoholismo que ya se había pasado de todo límite y lo estaba (¿está?) destruyendo. Volvió con gran expectativa a las tablas hace unos meses luego de una ausencia de AÑOS de los escenarios (dos salas agotadas, en esta ocasión), pero tengo entendido que fue un verdadero desastre. Su esposa murió el domingo pasado, también alcohólica. Pero, bueno, con sus lautreamontianos matices, puedo confirmarte que al 24/2/2007 vive. Espero que por mucho tiempo más, pero no estoy segura.

    Sobre documentos sobre él: precisamente un cineasta con tu mismo apellido, Ricardo Casas, filmó un documental que le llevó años sobre su trayectoria, algo así como “Donde había la implacable pureza del olvido”. A Casas también lo conozco y vive en el edificio de al lado, por casualidad.

    También un periodista que me contactó hace poco, Marcelo Rodriguez, está escribiendo la biografía de Eduardo en estos momentos.

    Me encantó tu visión del personaje (sí, de este personaje tan montevideano), de verdad tenés antenas. Algo anecdótico: lo asociaste con Nick Drake, y gracias al Darno yo conocí a este músico que es mi guía en todos los momentos difíciles de la vida (y que también fue una sombra, y que tampoco tuvo final feliz… o simplemente es que “Fame is but a fruit tree”, no sé)

    Abrazos y gracias por tu testimonio de alguien a quien quiero con necesaria amargura
    Gabriela”