Etiqueta: Mercado del Puerto

  • Cuatro años (30 de agosto, 2004)

    Creo que fue el último día que vi a Levrero (al menos en esta vida), en su casa, durante una visita mía desde México. O quizás no: sé que la última vez que lo vi canté “Volver” desde el ascensor, poniendo cara de Gardel (ya que él opinaba que nos parecíamos… ¡no sé cómo compaginaba eso con el hecho de ser “la mujer más bella del mundo”, es para preocuparse!), y por eso, dudo que hiciera tal payasada que sólo él entendería con tanta gente presente. Llegamos del Mercado del Puerto y el Bacacay con varios alumnos del taller virtual que ansiaban conocerlo; con todos ellos, era el primer día que nos veíamos en persona y de ahí salieron amistades duraderas (el famoso Primer Congreso Offline de Letras Virtuales, juas!). No sé cómo aceptó recibirlos, pero fue un momento increíble; además, nos puso a escribir. Incluso estaba Chepsy, que había venido de La Coruña y era toda una institución del taller. Memorable.

    La foto es malísima, claro, pero me recuerda más el apartamento, el “museíto” a la entrada (se ve atrás), la virgen sobre la puerta, el ascensor.

    A tu salud, Master! “Volver” quiere decir que hay que reencarnar para encontrarse nuevamente en otra vida…

  • Otro sábado

    He tenido tan poco tiempo para escribir en el blog, que siento que todo ha sido una seguidilla de sábados sobre los que me hubiera gustado escribir (que a su vez enmarcaban otras cosas, como mi tremenda gripe, un maravilloso taller de historia personal que ya está por terminar otra vez, insights varios, la revaloración de la figura de mi padre como un constante apoyo para que confiara en mis talentos, Astor que poco a poco vuelve a tomar confianza en la escuelita y su mundo independiente, mi preocupación por la total pérdida de rumbo de P. desde hace años, los primeros logros de G. como diseñador web, etc).

    El primer sábado fue maravilloso, pues los tíos invitaron a Astor a su casa y además nos prestaron auto: G. y yo salimos disparados rumbo al Mercado del Puerto! Nos pareció hermosísimo. Yo no iba hace dos años, él, hace cuatro. Fue paquete completo: Roldós con sandwichitos y el maléfico medio y medio (ya no tomo más que un vasito), un vino en la barra acompañado con asado (no al revés, nótese), un café en el Irazú donde me encontré con el buen Loustaunau y coordinamos un encuentro en casa. La verdad es que volví radiante. Ahí pergeñamos el esbozo de plan de ir algún día con Astor: temprano no había mucha gente y ¿por qué no?

    El segundo sábado eran cuatro meses de la muerte de Eduardo. Increíble. En el Mercado del Puerto me parece imposible no acordarme de él (a veces lo encontraba en el privado de Roldós, cuando sólo estaba ese espacio diminuto: hoy hay toda una extensión!). También pienso en V. y en P. cuando voy. Y en Marta Gularte: G. y yo una anécdota increíble con ella, y una filmación.

    El tercer sábado llevamos a Astor al Mercado por primera vez. Tomó una Fanta en el Roldós. Ya está iniciado. Fue increíble tener la libertad de estar allí, sin tenerla. Fuimos con V. La pasamos lindo.

    El cuarto sábado es mañana. Y yo terminé el trabajo atrasado. Qué felicidad. Y hasta dejé un post en el blog.

    Ya veremos. Probablemente “Ratatouille” (lo que sea, con tal de estar en la oscuridad de una sala de cine!)